Presentación

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PRESENTACIÓN

José Luis Antuña Gadea (*1895 - +1968), fue conocido por sus amigos por el nombre de Dimas bajo el cual publicó sus escritos. Dimas, es el nombre con que se conoce, en la tradición cristiana, al ‘buen ladrón’ crucificado junto a Cristo. José Luis Antuña eligió ese nombre literario desde muy temprano para rebautizarse a sí mismo[1].
Hemos presentado su vida y obra en oportunidades anteriores[2]. Y también hemos vuelto a publicar varios de sus escritos, poesías, conferencias[3] y cartas[4]. intercambiadas con a algunos amigos del grupo intelectual que fundaría más tarde en Buenos Aires los Cursos de Cultura Católica, y fueran predecesores de la Universidad Católica Argentina, grupo que también fundó la revista Criterio y otras revistas de vida más efímera[5].
            Dentro de ese grupo, Dimas Antuña, desprovisto de títulos académicos pero aplicado autodidacta, tuvo, sin pretenderlo, un tan hondo como discreto ascendiente, tanto por su testimonio de vida como por su erudición litúrgica, teológica y patrística.
Uno de sus amigos fieles, el pintor y dibujante Juan Antonio Spotorno se lo reconoce en carta de 3 de mayo de 1962 en estos términos: “Mucho me acuerdo de Usted en múltiples ocasiones. Es lástima que este río tan ancho nos separe. Tal vez Usted no se imagina qué gran lección de vida cristiana fue para mí tratarlo tan de cerca durante tantos años. Dios se lo tendrá en cuenta”.

            En la nota conmemorativa que le dedica, con ocasión de su fallecimiento, la revista Unitas, de la Universidad Católica Argentina, se lo recuerda y retrata así:
“… nacido en el Uruguay en la última década del siglo pasado, era una inteligencia maravillosamente apta para la contemplación espiritual, a la que subordinó todas las dotes de su ingenio poético y literario.
Su muerte, acaecida en Montevideo, el 24 de agosto último, cierra con el ejemplo de su fe profunda, una larga vida cuya mayor parte transcurrió entre nosotros.
Deja unos cuantos deliciosos libros y poemas de juventud, y dos opúsculos sobre San José, donde avezados críticos (entre ellos el ilustre profesor Schlesinger, desaparecido casi simultáneamente con él) habían advertido geniales atisbos en torno al misterio del Patriarca.
Su permanente, incansable actividad de estudioso y contemplativo estaba centrada en la Misa. Quedan innumerables notas, apuntes, borradores, redacciones y correcciones que esperan (con poca esperanza) una inteligencia gemela capaz de utilizarlos.
Pero no es menos cierto que esa tensión espiritual, por obra de su caridad desbordante y a veces violenta, se derramaba sobre sus amigos, a quienes iluminaba, contagiaba, acicateaba y dirigía sin proponérselo, sin querer ser maestro y en ocasiones aparentando no ser amigo. Los beneficiados (que son legión) lo saben… o lo ignoran, pero se lo deben.
            Por supuesto que una apresurada nota necrológica no puede dar una semblanza digna de su grandeza. Por eso hemos considerado preferible ofrecer a nuestros lectores ciertas reflexiones suyas sobre el tema de la muerte, que, escritas al correr de la pluma, sin ningún propósito ni cuidado literario, integran una carta confidencial, cuyo destinatario nos ha autorizado para desgajarlas de su contexto íntimo. En ellas, que van a continuación, ser retrata y se caracteriza su recia espiritualidad”[6].

Dimas Antuña dejó entre sus papeles una obra inédita, sobre la Santa Misa Solemne en el rito Gregoriano. Dicha obra está contenida en cinco grandes y abultadas carpetas que contienen esquemas, borradores sobre el sentido espiritual de los actores de la Santa Misa, sus diversas partes, sus ritos y oraciones.
            La divina Providencia me ha confiado la tarea de ordenar esos papeles y eventualmente publicar esa gigantesca obra que reúne artículos de revista, pero sobre todo conferencias éditas e inéditas.
Una visión global de su mirada sobre la santa Misa puede verse en la conferencia titulada La Misa solemne que se encontrará en el capítulo cuarto de este volumen[7]. Dimas Antuña sintetiza en ella su contemplación entrañable del misterio de la santa Misa. Puede decirse que en esta conferencia encierra el guión de la obra sobre la que trabajaría toda su vida pero dejó inconclusa.

Los escritos de Dimas Antuña están cuajados de citas bíblicas implícitas o alusiones a pasajes bíblicos o a hechos y textos de la Escritura. Para su publicación he señalado las citas en notas al pie de página. Dimas Antuña maneja familiarmente el latín y pasa del castellano al latín como a segunda lengua. Hemos conservado en latín sus continuas referencias a las oraciones latinas de la misa, agregando a veces su traducción castellana en nota o en el texto mismo.

            La Misa es el objeto central de toda la vida, los estudios y los pensamientos de Dimas. Trabajó toda su vida en su obra sobre la Misa que quedó inconclusa y cuyos papeles llenan cinco carpetas: una por cada parte del rito eucarístico, y varias carpetas accesorias más. Desde 1937 su apostolado consistió en dar a conocer y amar la misa, en introducir a su público en el lenguaje litúrgico de la fe católica, que es el lenguaje que nos habla el rito de la santa Misa. 
Entre 1938 y 1943, Antuña hace cuatro viajes a Brasil. En Río de Janeiro se aloja en casa de un amigo, Wagner Antúnez Dutra, que le brinda hospitalidad y el retiro necesario para escribir el libro que prepara y dejará inconcluso. En esa época traba amistad con Alceu Amoroso Lima (Tristán de Athayde) y otras figuras de la cultura del Brasil. Ya en el primer viaje a Río (1938) presenta su pensamiento a través de conferencias. Vuelve a Río en 1939 y es invitado a hablar en Juiz de Forá y en Belo Horizonte. En 1940 visita el Paraguay. En 1941 va a pronunciar sus conferencias en Salta y otros lugares de las Provincias Argentinas. Vuelve a Río de Janeiro en 1942 y desde julio a diciembre de 1943, siempre acompañado por su esposa.
            Es obvio que Dimas Antuña se inscribe en el gran movimiento de renovación litúrgica iniciado por los Benedictinos y que había llegado a estas regiones con sus fundaciones en Buenos Aires y Río de Janeiro. Es la época en que, para servir a esa necesidad de los católicos surgen los misales bilingües como el famoso de Azcárate.

Lo mejor de la obra de Antuña lo constituye lo que podemos llamar su destreza pedagógica para mostrar la Misa, para hacérnosla ver, como lo dice el título de esta conferencia que presentamos. Él nos hace ver: el templo, los ritos sacramentales, los ministros, el coro el pueblo, la misa y sus partes. Aborda el misterio del culto como un mistagogo para unas generaciones de católicos ignorantes del idioma espiritual de las ceremonias y de sus sacramentales. Fieles que asistían a misa: algunos por obligación y sin entender, otros que perseveraban en el cumplimiento pero sofocados por el formalismo y que a menudo terminaban huyendo hacia la informalidad; otros como ciegos sin lazarillos.
Así lo intuye Dimas cuando titula los artículos que le publicaron en la revista Itinerarium[8] por los años 1945-46 con el sobre título: La liturgia y el ciego. Su apostolado puede resumirse en la intención de hacernos “ver la misa”. Pero esto como quien habla “Inter convivas”, es decir, como un invitado a un banquete departe con los demás acerca de lo que todos están viendo y viviendo en común.
            Durante su vida Dimas Antuña fue testigo de cómo el modernismo iba impregnando la cultura hasta penetrar en la del pueblo católico y haciéndolo cada vez más inhábil para entender el lenguaje ritual de los sacramentos, fuentes de su vida. Él expresó así este drama: “Cristianos sin Cristo ¿dónde está nuestro bautismo?”[9].
Dimas Antuña empleó su vida entera en acercar a los fieles a las ceremonias de la Misa solemne. Ese fue el camino que eligió para ayudarlos a participar en ella. Los últimos años de su vida coinciden con el ocaso del rito gregoriano que tan profundamente vivió y enseñó.
Dimas fallece el 24 de agosto de 1968, a los 74 años de edad y tres días antes del 27, día de su nacimiento. El proceso para la instauración del Novus Ordo y el ocaso de la misa que amó Dimas va de 1964 a 1969[10] y conoce estos hitos que fue siguiendo Dimas y es dable pensar que pudieron entristecer los últimos cuatro años de su vida, aunque sin alterar su fe y sus fidelidades de católico.

Horacio Bojorge
Montevideo 24 de agosto 2013[11]





[1] Con ese nombre publica en 1921 en Buenos Aires, a los 26 años, su primer libro Israel contra el Ángel.
[2] Por primera vez en el artículo Vida y obra de un autor uruguayo poco conocido en la Revista de la Biblioteca Nacional (Montevideo) Nº 18 (Mayo 1978) pp. 159-175. Años después en la revista Gladius a través de una reseña biográfica y bibliográfica:“José Luis (Dimas) Antuña Gadea 1894-1968. Vida y obra de un profeta rioplatense desconocido, en Gladius  28 (Navidad 2011) Nº 82, pp. 31-55.
[3] “La Iglesia: Casa de Dios” Gladius (Abril de 1993) nº 26, pp. 57-80. “Carta a un escultor para hacer una imagen de San José” Gladius 10 (1993) Nº 28, pp. 73-79 donde puede verse en la página 74 una foto de Dimas Antuña joven. “El Misterio del Reino de Dios” Gladius 10 (1994) Nº 30 pp. 17-31. “El sacerdote” Gladius 10 (1994) Nº 31 pp. 43-52. “Beatus vir” (Himno en latín a San José y traducción castellana, con foto de Dimas adulto) Gladius 13 (1997) Nº 39 pp. 56-57. “La unión con Dios en San Pablo” Gladius 17 (1999) Nº 46 pp. 117-132. “Mulier amicta Sole. Conferencia sobre la imagen de Nuestra Señora del Luján” Gladius 18 (2000) Nº 49 pp. 23-44 (Hay que advertir que esta conferencia aparece por error con el solo título de “El Testimonio” por el libro del que fue tomada); “El Bautismo” 20 (2003) Nº 56, pp. 11-30.
[4] Véase: “Algunas cartas de Dimas Antuña” en Gladius 13 (1997) nº 40, pp. 115-132 dirigidas a Juan Antonio Spotorno, Rafael Gigena van Marke, al R.P Pablo Mauro Saenz OSB, Carlos Sáenz; Martina Spotorno “Cartas de Dimas Antuña a Juan Antonio Spotorno” en Gladius 28 (Navidad 2011) Nº 82, pp. 57-72
[5] Véase la monografía histórica de Isabel De Ruschi Crespo, “Criterio” un periodismo diferente. Génesis y fundación. Un respuesta católica al desafío de la prensa en la Argentina en la década de 1920. Ed Fundación Banco de Boston – Nuevo hacer, Grupo editor latinoamericano, (Col. Temas) Buenos Aires 1998. La autora menciona a nuestro autor en el grupo fundador de Convivio en la página 90: “Así el Convivio, de tan flexible y ágil estructura, centro de expansión juvenil, y como el más espontáneo, fácil y eficaz instrumento de irradiación para las ideas, se constituye, a juicio de los que han pasado por los Cursos, en uno de sus elementos más memorables, acaso su corazón, y que si bien reúne desde el comienzo a figuras como Jijena Sánchez, Dondo, Bernárdez, Lara, Camino, Ballester Peña, Basaldúa, Anzoátegui, Antuña, Juan Antonio y otros, indudablemente se identificará posteriormente con la extraordinaria personalidad de César E. Pico, en quien todos reconocen un maestro incomparable”

[6] DIMAS ANTUÑA - In Memoriam; Memento mei Domine, revista Unitas (Pont. Univ. de Buenos Aires )  Nº 7 Octubre de 1968, págs. 51-53
[7] Páginas
[8] Revista de los franciscanos en Santa Fe
[9] El Testimonio página 149, Discurso en Honor de san Juan de la Cruz para celebrar el IV Centenario de su nacimiento, pronunciado en los Curso de Cultura Católica. Buenos Aires, el 9 de setiembre de 1942.
[10] + 25/01/1964  Jornada final del Octavario para la Unidad de los Cristianos, Pablo VI publica el Motu Proprio "Sacram Liturgiam" que pone en práctica ciertas disposiciones de la Constitución Sacrosanctum Concilium y anuncia la creación de una Comisión especial encargada de poner en aplicación esta Constitución.
+ 29/02/1964  Pablo VI crea el “Consilium ad exsequendam Constitutionem de Sacra Liturgia” nombra presidente al cardenal Lercaro y secretario al Padre Annibal Bugnini.
+ 19/03/1964 El P. Annibal Bugnini declara en el “Osservatore Romano”: "La oración de la Iglesia no debe ser un motivo de malestar espiritual para nadie. Es preciso apartar toda piedra que pueda constituir hasta la más leve sombra de un riesgo de estorbo o de disgusto para nuestros hermanos separados" [Cursivas nuestras].
+ 20/10/1964 Pablo VI interviene personalmente para zanjar el conflicto de potestades entre el Consilium con la Congregación Romana para la Liturgia
Consilium entonces en conflicto con la Congregación Romana.
04/05/1964  La Instrucción "Tres abhinc annos"
07/03/1965 entra en vigor el Decreto “Inter Oecumenici” dado en 1964
24/10/1967 Es presentada la "Missa Normativa" elaborada por el cardenal Lercaro y el P. Annibal Bugnini, a los 183 Obispos reunidos en Roma para el Sínodo en la Capilla Sixtina
27/10/1967 Los 183 Obispos rechazaron esta misa en la votación del: Placet, 71. Non Placet, 43. Placet juxta modum, 62; Abstenciones, 4.
03/04/1969 Pablo VI proclama la Constitución Apostólica “Missale Romanum” por la cual reforma el rito de la Misa e introducía
06/04/1969 la Sagrada Congregación de Ritos promulga Novus Ordo Missae, con su "Institutio Generalis".
30/11/1969 entra en vigor el nuevo Misal
[11] 45º Aniversario de la muerte de Dimas Antuña